una variante portátil del cuenco tibetano nada yoga hábilmente elaborado a partir de una aleación de bronce que contiene trazas de 8 metales nobles (ag ni cd ru pd pt cr mn). Adecuado para trabajos terapéuticos, sesiones individuales y otras situaciones en las que sea práctico moverse por la habitación mientras se juega. tenga en cuenta: todos nuestros cuencos tibetanos hechos a mano están clasificados por peso. El diámetro indicado es una indicación destinada a dar una idea general del ancho del cuenco. Cuencos tibetanos con mango Los cuencos tibetanos con mango están diseñados específicamente para uso terapéutico. Permiten trabajar fácil y eficazmente en todo el cuerpo. Mantenga siempre una distancia suficiente ya que el sonido tiene un fuerte impacto en el cuerpo sutil (energético). Aplicar el tratamiento con moderación y sobre todo al principio no actuar por mucho tiempo. Como terapeuta, es muy fácil olvidar que usted también se está sometiendo a un tratamiento con cuenco tibetano. Cuencos tibetanos martillados Los cuencos tibetanos batidos o martillados se fabrican totalmente a mano. Cada cuenco tiene una forma cuidadosa que requiere varios pasos para lograr el resultado deseado. Durante la producción, las materias primas como el cobre y el estaño se funden en un horno. El metal fundido se vierte en moldes para crear formas base para diferentes pesos y tamaños. Luego se cortan en discos de metal del espesor requerido. Para el proceso de martillado, se apilan de cuatro a cinco de estos discos de metal, se calientan hasta que están al rojo vivo y son trabajados por artesanos experimentados mientras el metal permanece suave y maleable. Este proceso de calentamiento y martillado se repite hasta lograr la forma y el tamaño deseados. Como resultado, cada cuenco tibetano martillado difiere ligeramente en diámetro y proporciones. El trabajo del cuenco sólo se puede hacer mientras el metal está caliente; cuando se enfría pierde flexibilidad y se vuelve quebradizo con riesgo de agrietarse. Una vez formada la forma básica, se sigue calentando y acabando para refinar las proporciones. Finalmente, los cuencos tibetanos se graban y pulen tanto por dentro como por fuera para darle el toque final.