tenga en cuenta: todos nuestros cuencos tibetanos hechos a mano están clasificados por peso. El diámetro mencionado es una indicación aproximada que da una idea general del ancho del cuenco. Las varillas para frotar deben pedirse por separado. Cuenco tibetano hecho a mano de aleación de bronce con un patrón de flor de la vida grabado en el centro rodeado por un anillo de pétalos de loto que lleva las siete sílabas de semillas de chakra y un octavo pétalo que alberga el cubo de Metatrón. Ocho medallones exteriores repiten la flor de la vida, mientras que los motivos de nudos interminables y racimos de gemas llenan los huecos. La parte inferior presenta un doble vajra (vishvavajra) dentro de un mandala de loto rodeado por una banda de mantra tibetano y nudos interminables, mientras que los lados reflejan los chakras bijas y los medallones de la flor de la vida. flor de la vida – armonía universal Los círculos centrales entrelazados de la flor de la vida (geometría sagrada) simbolizan la unidad y el modelo de la creación. Las sílabas de las semillas de los chakras en el anillo de loto interior alinean los centros de energía, mientras que el cubo de Metatrón, un poderoso símbolo de la geometría sagrada, apunta a dimensiones superiores. Ocho medallones exteriores de flores de la vida combinan estos temas (los siete chakras bijas y uno con el śrī yantra) enmarcados por infinitos nudos budistas tibetanos y volutas de nubes y motivos de racimos de gemas para mayor ritmo. ideal para meditaciones sobre el equilibrio de los chakras de interconexión y prácticas basadas en la geometría sagrada. El simbolismo en capas ancla la intención y profundiza la resonancia, haciéndolo igualmente efectivo para la práctica individual de baños de sonido en grupo o para la armonización espacial. Cuencos tibetanos martillados Los cuencos tibetanos martillados se fabrican mediante un proceso completo de martillado a mano. Cada cuenco tiene forma y forma utilizando técnicas tradicionales en las que expertos artesanos calientan discos de metal, los apilan y los martillan hasta que toman la forma deseada. Este proceso se repite varias veces para lograr la forma final. Como resultado, cada cuenco tibetano es único, con ligeras variaciones en tamaño y forma que reflejan la auténtica artesanía. La aleación utilizada consiste en cobre, estaño y una mezcla de otros metales cuidadosamente combinados para producir un tono rico y resonante. Después de darle forma, cada cuenco se cincela y pule, lo que da como resultado un instrumento duradero y armonioso adecuado tanto para uso ritual como para terapia de sonido.